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Síndrome de Wallenberg y arteria cerebelosa posterior inferior

Wallenberg syndrome and posterior inferior cerebellar artery in a webp image
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Escrito por
Jessica Martinez
Última actualización el

Las enfermedades raras afectan a una pequeña parte de la población mundial y, debido a su menor prevalencia, los pacientes afectados no suelen recibir el tratamiento más adecuado. Una de estas afecciones es el síndrome de Wallenberg, que se refiere a la aparición de un infarto o ictus de la arteria pica. Se produce en la parte lateral de la médula del cerebro cuando la sangre oxigenada no llega al tronco cerebral debido a una obstrucción. Como consecuencia, el paciente acaba sufriendo un ictus. Las siguientes subsecciones ofrecen una visión detallada de la afección y de la arteria cerebelosa posterior inferior para ayudar a los pacientes y familiares a disponer de información completa sobre la afección.

¿Qué es la arteria cerebelosa posterior inferior?

La arteria cerebelosa posterior inferior (o PICA) es una arteria que proporciona flujo sanguíneo al cerebelo, la parte del tronco encefálico responsable de las funciones relacionadas con el movimiento y la coordinación. Esta arteria se considera una de las más variables entre todas las arterias del cuerpo, y comprende el segmento supratonsilar, además de diferentes partes de la médula.

La arteria tiene la función de facilitar el movimiento de la sangre oxigenada. Específicamente, el suministro de sangre es a la porción inferior de un segmento del cerebelo conocido como segmento medio, aparte de la porción inferior de la médula. La arteria también suministra sangre a una sección conocida como hemisferios cerebelosos posteroinferiores.

¿Qué ocurre cuando se bloquea la PICA?

Cuando la PICA se bloquea, puede producirse una interrupción repentina de la llegada de sangre a las secciones del cerebro que reciben sangre de la arteria. Este infarto, repercute en el funcionamiento del sistema respiratorio y la circulación sanguínea. En consecuencia, se produce el síndrome de Wallenberg, también conocido como síndrome medular lateral o síndrome de la arteria pica. Una consecuencia de esta afección es la eventual muerte de las vellosidades en determinados tejidos. Esto, a su vez, desarrolla ciertas afecciones o síntomas entre los que se incluye la posible falta de sensaciones en la cara o en la barbilla. Las personas que padecen esta enfermedad pueden acabar sin sentir dolor o sentir un dolor menor en la barbilla y la cara.

Otros síntomas reveladores están asociados a la enfermedad, como posibles vértigos, aparición de hipo y posibles náuseas. El paciente también puede experimentar disfagia y tener dificultades para caminar de forma equilibrada. Entre las diversas opciones de tratamiento para esta afección se incluyen la logopedia y la terapia de deglución, y en casos complicados los pacientes son alimentados a través de una sonda de alimentación. Esto se debe a la incapacidad del paciente para tragar alimentos. Otras opciones de tratamiento incluyen el uso de anticoagulantes; por ejemplo, warfarina o heparina.

Personas con riesgo de desarrollar la enfermedad

Aunque la arteria cerebelosa posterior inferior es una de las causas del síndrome, existen otras posibles afecciones que podrían provocarlo. Las personas que pertenecen a la categoría de alto riesgo son las que tienen antecedentes de arteriopatías u otras dolencias cardiacas. Del mismo modo, los pacientes con antecedentes de formación frecuente de coágulos sanguíneos y problemas en el cuello también están expuestos a un mayor riesgo. Esto podría deberse a determinadas acciones que implican una rotación frecuente del cuello, y suele observarse en personas menores de 45 años.

Detalles de los síntomas asociados a la enfermedad

Los síntomas que se producen debido a la oclusión y obstrucción de la arteria que lleva sangre al tronco encefálico son los que se enumeran a continuación. Estos síntomas se deben principalmente al impacto en las funciones del tronco encefálico para facilitar los mensajes a la médula espinal. Además, varias funciones sensoriales están relacionadas con el tronco encefálico y cualquier impacto en el tronco afecta también a las funciones sensoriales. Por ejemplo, esto podría afectar al funcionamiento de los músculos y a la capacidad del individuo para experimentar sensaciones. Las personas que padecen esta enfermedad suelen tener dificultades para tragar los alimentos, una afección conocida médicamente como disfagia. Esto podría plantear problemas indirectos debido a la falta de una ingesta nutricional adecuada.

Otros síntomas frecuentes del síndrome de Wallenberg son la voz ronca. Los pacientes pueden experimentar con frecuencia sensaciones de náuseas, mientras que se sabe que algunos tienen vómitos. Los pacientes pueden desarrollar hipo. Otra afección fácilmente perceptible es el nistagmo, que se refiere al movimiento anormal de los ojos, en el que éstos se mueven rápidamente, ya sea de un lado a otro, o de arriba abajo, o los ojos también pueden moverse de forma circular.

El individuo también puede sentir una reducción repentina de la sudoración normal, además de la capacidad de percibir cambios en la temperatura corporal. Estos síntomas deben utilizarse para acotar el diagnóstico o las posibles causas, y pueden iniciarse las medidas correctoras adecuadas. El paciente puede experimentar sensaciones de mareo y tener dificultades para mantener el equilibrio al caminar o coordinar otros movimientos. La postura puede aparecer ligeramente inclinada hacia un lado, pareciendo volcarse o inclinarse. Otros síntomas típicos del síndrome de Wallenberg son el posible entumecimiento de un lado del cuerpo. Esta sensación de adormecimiento unilateral puede experimentarse en la cara o en la lengua, o también en las extremidades. Las personas también pueden experimentar el calor y el frío de forma diferente a los demás.

El síndrome de Wallenberg también es conocido por causar bradicardia, una afección que se refiere a una frecuencia reducida de los latidos del corazón. Además, el paciente también puede acabar con presión arterial baja o un pico en los niveles de presión arterial.

Diagnóstico de la enfermedad

El diagnóstico de la enfermedad incluye una revisión en profundidad del historial médico del paciente, además de pruebas como una tomografía computarizada o una resonancia magnética. El objetivo de estos diagnósticos por imagen es determinar la presencia de bloqueo en la arteria, cerca de la médula lateral.

Tratamiento de la enfermedad

En la actualidad, no existe cura conocida para esta enfermedad; sin embargo, se suelen recomendar diversas terapias para tratarla sintomáticamente. Por ejemplo, se recomienda logopedia, terapia de deglución, uso de una sonda de alimentación, analgésicos, anticoagulantes, antiepilépticos y anticonvulsivos. La cirugía también es una opción para los casos considerados extremos.

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