Los antibióticos del género de las quinolonas son capaces de tratar una amplia gama de infecciones microbianas. Los lugares más frecuentes de las infecciones son la piel, las vías respiratorias, el sistema gastrointestinal, las vías urinarias y los ojos. Los antibióticos de fluoroquinolona -como la moxifloxacina- se prescriben para tratar infecciones en cavidades sinusales, afecciones respiratorias como neumonía, bronquitis, etc. Estos antibióticos se administran cuando otros fármacos no dan los resultados necesarios. En caso de infecciones oculares, se administra moxifloxacino en colirio (solución oftálmica). Antes de aplicar estas gotas oftálmicas, pregunta a tu médico o farmacéutico prescriptor sobre sus capacidades y usos. La moxifloxacina tiene un amplio espectro de capacidades terapéuticas; llega hasta el ADN celular de las bacterias y daña su crecimiento posterior. El despliegue de la estructura de doble hélice de su ADN es esencial para que cada microbio se reproduzca replicándose a sí mismo. Este fármaco bloquea una enzima responsable de esta desvinculación de la estructura helicoidal entrelazada. Una vez denegado el suministro de enzimas necesarias, se impide el crecimiento de cada célula microbiana. Esta acción provoca una ruptura y, finalmente, destruye el microbio.
En caso de infecciones oculares, el moxifloxacino se aplica en forma de solución oftálmica o colirio. Estas gotas se aplican ampliamente para tratar afecciones oftálmicas como la conjuntivitis. Un signo distintivo de esta enfermedad es la decoloración de los ojos. Es frecuente que notes que tus ojos se vuelven rosados; esto se debe principalmente a infecciones bacterianas de la membrana que protege la capa externa de tu globo ocular. Es la misma membrana que protege también la cara interna de los párpados.
La conjuntivitis también puede provocar picor, derramamiento de más lágrimas, niveles leves de irritación en el interior de los ojos, sensación dolorosa al batir los párpados, etc. En algunos casos, también desencadena algunas reacciones alérgicas, como secreción de mucosidad por las fosas nasales, sequedad ocular, ataques de tos, etc. En casos puntuales, la conjuntivitis también ha provocado algunos daños en los vasos que llevan sangre a los ojos.
Usos del moxifloxacino como solución oftálmica
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU. ha autorizado el uso de colirios de moxifloxacino para el tratamiento de la conjuntivitis. La solución se utiliza para controlar la irritación ocular, el enrojecimiento de los ojos, el picor y la aparición de una sensación de sensibilidad en las zonas que rodean los ojos. Las infecciones bacterianas en los ojos se observan sobre todo en las paredes internas de los párpados, que también es la cara externa de los globos oculares. Estas gotas oculares también pueden aliviar los ojos. Tras las primeras dosis, puedes empezar a sentir una reducción de los dolores, así como una disminución gradual del tono rosado de los ojos.
El uso del colirio de moxifloxacino suele ser de 5 a 6 días. Aunque pueden utilizarlo personas de todas las edades, no se aconseja su uso en niños muy pequeños. Es una práctica segura leer el contenido impreso en el envase antes de empezar a utilizarlo. También es posible que tengas que aplicarlo siguiendo las instrucciones de seguridad estándar. Por ejemplo, es muy peligroso tocar el gotero con las manos desnudas. Te aconsejamos que te laves bien las manos antes de utilizar el envase. Además, el gotero nunca debe entrar en contacto con los globos oculares; esto sólo empeoraría las infecciones y también podría dañar los globos oculares.
El oftalmólogo o especialista puede decirte que cierres los ojos durante unos minutos -por ejemplo, unos 7 u 8 minutos- poco después de aplicarte estas gotas. Esta práctica puede conseguir que la solución llegue a las partes infectadas de los ojos. No es seguro parpadear o guiñar los ojos a menudo; estas acciones pueden hacer que el colirio se disperse, y también pueden disminuir la eficacia del fármaco.
Otras precauciones de seguridad asociadas al uso de moxifloxacino
No se aconseja el uso de moxifloxacino en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. Por tanto, es esencial que informes al médico que te trata sobre tu estado médico actual, tu historial clínico y los planes de tratamiento que sigues. Es una buena práctica hacer una lista de todos los medicamentos que tomas actualmente. Cuando hagas la lista, asegúrate de incluir medicamentos de venta libre, medicamentos con receta, proteínas, vitaminas, otros nutracéuticos, suplementos dietéticos, hierbas medicinales, etc.
Por último, pero no por ello menos importante, debes guardar estos colirios en un lugar seguro. Puedes conservarlo a temperatura ambiente o guardarlo de forma segura en un frigorífico. Mientras utilices el frigorífico, no lo guardes nunca dentro del congelador. Habla con tu farmacéutico para conocer las prácticas correctas para almacenar este medicamento.
En resumen, el colirio/solución oftálmica de moxifloxacino cuenta con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para tratar la conjuntivitis, una afección causada por infecciones bacterianas en los ojos. Se sabe que estas gotas oculares funcionan bien para curar los síntomas de la conjuntivitis, como la irritación, la sensación de picor, el enrojecimiento de los ojos, etc. La solución puede proporcionar el alivio necesario, calmando los ojos y reduciendo los dolores. Consulta a tu oftalmólogo o farmacéutico para conocer otros posibles usos de este colirio antibacteriano.